El argentino Juan Martín del Potro aplastó al local Jurgen Melzer en sets corridos en la final del Abierto de Kitzbühel, en Austria, y obtuvo su segundo título ATP en siete días.
Del Potro, 44 en el ranking mundial, desplegó el mismo tenis eficaz y potente que le permitió acceder a esta instancia decisiva y se impuso ante Melzer (66°) en sólo 59 minutos, con parciales de 6-2 y 6-1.
El domingo pasado, el tandilense se había coronado campeón de un torneo ATP por primera vez en su carrera al vencer al francés Richard Gasquet por 6-4 y 7-5 en la final del certamen de Stuttgart, Alemania.
Del Potro sentenció en 31 minutos el primer set por un claro 6-2. Y, veintisiete tarde tenía ya asegurado el triunfo final por un aplastante 6-1.
Una única doble falta, por seis de su rival; una efectividad del 86 por ciento con su primer saque y del 80 por ciento con el segundo servicio, fueron los impresionantes números del argentino a lo largo de esta final.
Encaró una bola de quiebre en su primer juego con servicio, pero sólo cedió tres puntos adicionales al sacar durante el resto del primer set. Mejor anduvo en el segundo parcial al no ceder un solo punto con su saque.
Además, cuando tuvo que capitalizar las chances que él mismo se generó lo hizo, se apoderó cinco veces del servicio ajeno y construyó una victoria inobjetable ante un rival que no encontró la manera adecuada de jugarle.
El joven de 19 años aparecerá mañana en los listados de la ATP cerca del puesto 30, la mejor ubicación de su corta y promisoria carrera.
Quizás por ese motivo se mordía el labio inferior, incrédulo, en el momento de la ceremonia de premiación, cuando por segunda vez gracias a su tarea sonó en un court central el himno argentino.
O tal vez porque este triunfo, el cuarto consecutivo de un tenista de la Legión argentina en Kitzbühel (antes ganaron Gastón Gaudio, Agustín Calleri y Juan Mónaco, además de Guillermo Coria en 2003), no sólo lo posiciona de buena manera en el escalafón internacional sino que también le abre una puerta para la serie semifinal de la Copa Davis ante Rusia.
Alimento de esa ilusión es el rendimiento que ha demostrado a lo largo de estas dos semanas, en las cuales conseguió hilvanar diez triunfos consecutivos en la superficie donde se jugará aquella serie, el polvo de ladrillo.
La final del domingo del torneo, en su edición número 63, marcó su despedida del tour debido a que no fue incluído en el calendario de la ATP del año entrante.