Dejó el alma
El argentino Eduardo Schwank, que logró un resonante triunfo ante el español Carlos Moya, afirmó que está “muy contento” y sufrió “mucho, dentro y fuera de la cancha”
El argentino Eduardo Schwank, de 22 años y que consiguió una resonante victoria ante el español Carlos Moya por 7-6 (7-4), 6-2), 6-7 (1-7), 4-6 y 6-3, afirmó que está “muy contento” y sufrió “mucho, dentro y fuera de la cancha”.
Un exultante Schwank, acosado por 40 periodistas de todo el mundo, tras convertirse en la sorpresa de la primera jornada, expresó: “estos dos últimos meses fueron increíbles. Estoy muy contento, porque dentro de la cancha sufrí mucho, me duele todo.
Si me pongo a pensar en la racha de 10 éxitos no lo puedo creer”. Y agregó que “en estos últimos meses, además luchamos mucho, nos sobrepusimos a todas las adversidades y eso es lo mas importante. Y acá estamos”.
Durante el quinto y decisivo set con ventaja para el argentino de 5-3 y sacando para ganar el partido tuvo calambres y llamó al médico para que lo atendiera. “Por suerte el médico me alivió y pude cerrar el partido”.
El digno vencido, un grande como Carlos Moya, ex número 1 del mundo y campeón aquí en 1998 le tiró flores. “Es un jugador impresionante. veloz, potente por su altura y con mucho futuro. Sin dudas que va a dar que hablar en el circuito”, expresó.
Ante los elogios del mallorquín, Schwank respondió que “le pone muy contento que un tipo como Moya diga eso”. “Es un orgullo para mí. Siempre fue modelo”, agregó.
El oriundo de Roldán, una pequeña ciudad cerca de Rosario y que ya se aseguró 23.760 euros, añadió: “en esta temporada ya llevo ganados tres challengers. En 2007 gané uno y me costó mucho, y además en que lugar estoy del ranking. Mi objetivo era meterme entre los 100 mejores y se dio más rápido de lo esperado. Ahora la meta es finalizar entre los 40″.
Dijo que “debería descansar una semana”, ya que está “muy dolorido” pero debe seguir. El rival en segunda ronda será el vencedor del choque de mañana entre el español Marcel Granollers y el alemán Michel Berer.
“A Granollers lo conozco, ya que es de la misma categoría, jugué en juniors y le gané, pero ahora anda bien. Viene de ganar un torneo de ATP. El alemán no se quien es”, aseveró. Shwank quedó muy sentido físicamente, ya que luego de vencer en Burdeos llegó a Roland Garros para probar como estaba y empezó a jugar toda la ‘qualy’ parado, porque tenía un nervio inflamado en la espalda.
“Me salió todo bien. Los médicos me trataron bárbaro y de a poco me fui recuperando. Ahora necesitaría una semana para descansar”, indicó.
También tuvo tiempo para contar todo lo que le pasó en el hotel de Burdeos, donde perdió todas sus pertenencias. “El día que se jugaba la final estaba desayunando en el hotel y escuche el ulular de las sirenas y a los bomberos entrar. Mi cara cambió cuando el gerente del hotel vino y me dijo que se estaba quemando mi habitación”.
El juvenil santafesino en ese incendio perdió 5.000 dólares en efectivos, una computadora y la ropa. “Sólo se salvaron dos raquetas que quedaron en el club para encordar, unos pantaloncitos cortos y remeras que había mandado a la lavandería”, comentó.
“Tuve que poner un abogado, el lunes me pase todo el día en la comisaría, haciendo trámites. Estas cosas no son habituales, pero siempre de las cosas malas se aprende. Hay que tener en cuenta que hay que pelear adentro, afuera de la cancha y en todos lados”, concluyó.
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